Bienvenid@s al Blog de la Juventud Comunista en Aragón (JCA-UJCE)

viernes, 28 de diciembre de 2007

Encuentro de la dirección del PCE con el Secretario General del PC de Líbano

Aprovechando su estancia en Madrid para participar en unas Jornadas sobre Oriente Medio, realizadas el pasado día 22 de diciembre, el Secretario General del PC del Líbano, camarada, Khaled Hadadah se reunió con la Dirección del PCE. Ese encuentro permitió realizar un amplio intercambio de opiniones e informaciones acerca de temas candentes de actualidad:

La actual situación en Líbano, el bloqueo político-institucional que conoce, la posición de las distintas fuerzas políticas, el papel de ingerencia desempeñado en el país por EE.UU y FRANCIA, la lamentable situación de los alrededor de 300000 refugiados palestinos hacinados en distintos campos, en situación social y económica del todo precaria; el conflicto israeli-palestino y las tendencias que se desprenden tras la Conferencia de Nápoles , la agudización de la confrontación intrapalestina, sus implicaciones regionales, el Papel de Irán y de Siria en el conjunto de la región así como la apremiante necesidad de reforzar la cooperación y la unidad del conjunto de las fuerzas democráticas árabes y musulmanes.

En la reunión se abordaron igualmente temas relacionados con la situación actual y perspectivas de trabajo de la izquierda europea, resaltando la importancia del estrechamiento de relaciones activas y solidarias entre las dos orillas del Mediterráneo.

Todas estas cuestiones serán objeto de un profundo y detenido análisis con ocasión de la celebración del 10º Congreso del PC del Líbano a celebrar en principio en la primavera del 2008 en Beirut y al que el PCE ha sido cordialmente invitado.

En ese marco, ambas partes aprovecharán la ocasión para manifestar su deseo de ampliar y consolidar las históricas y fraternales relaciones que ambos Partidos mantienen.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Tambores de guerra en Chiapas


Estos días se celebra en Chiapas el "Tercer Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo", la novedad reside en que las comunidades zapatistas han declarado que será el último en mucho tiempo, pues, como declara el Subcomandante Marcos, "las señales de guerra en el horizonte son claras".

La causa de tal declaración es la “escalada de agresiones" que están sufriendo los zapatistas por parte de los grupos paramilitares que, en muchas ocasiones, cuentan con el apoyo de terratenientes y gobernantes de las filas del PRD.

Igualmente, la desmovilización de los grupos de apoyo nacionales e internacionales ha sido otra de las causas que parece haber precipitado la decisión zapatista de volver a tomar las armas, habiéndose agotado por el momento las vías para presionar interna y externamente al gobierno mexicano de Calderón.

Desde el EZLN se apunta como causa de esta desmovilización a la crisis interna que desde la última campaña electoral por la presidencia surgieron en la izquierda mexicana, al lanzar las comunidades zapatistas “La Otra Campaña” denunciando que también los políticos afines al PRD estaban apoyando a los grupos armados contra los movimientos indígenas. Tanto es así, que desde algunos sectores afines a López Obrador se llegó a afirmar que las elecciones se habían perdido por culpa del Subcomandante Marcos.

Todo apunta a que a comienzos del 2008 el EZLN retomará las armas y declarará el estado de emergencia. El zapatismo concluye una etapa y comienza otra.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Tras los resultados del referéndum: ¡todos y todas con la Revolución Bolivariana!

1. Las fuerzas revolucionarias han perdido el referéndum de la reforma constitucional.

El análisis de los resultados arroja reflexiones interesantes. El Si ha obtenido un 49’3 % de los votos (4.379.000) frente al 50’7 % (4.504.000) obtenidos por el No. Es decir, la diferencia ha sido de poco más de 100.000 votos.

Al comparar estos resultados con las elecciones presidenciales de hace un año, donde Chávez obtuvo 7.200.000 votos, su tope máximo de apoyo popular hasta el momento, se advierte que las fuerzas revolucionarias han perdido más de dos millones de votos. Sin embargo, la oposición, completamente volcada, tan sólo ha conseguido obtener algo más de 100.000 de los que obtuvo hace un año. La clave ha sido, por tanto, la desmovilización de los apoyos electorales de la Revolución en forma de abstención.

Con estos planteamientos de partida, es necesario valorar y analizar políticamente la etapa que se abre ahora en Venezuela y en la Revolución Bolivariana. En este sentido, hay que huir del recurso fácil de adelantar análisis, dar lecciones o caer en frivolidades a cerca de “la primera derrota de Chávez” y demás.

2. En primer lugar, es imprescindible remarcar cómo el referéndum y la aceptación de sus resultados han demostrado por enésima vez el carácter democrático de la Revolución, frente a las repugnantes afirmaciones de los medios de comunicación imperialistas. En este punto además, es necesario celebrar especialmente las declaraciones del Presidente Chávez y su agudo sentido estratégico, al señalar que una victoria por la mínima hubiera sido peor, pues hubiera fracturado por completo al país.

3. En segundo lugar, es importante señalar el significado político principal del resultado: la necesidad de clarificar el contenido de la estrategia al Socialismo en función de las fuerzas de las que se dispone en las estructuras políticas, económicas, estatales, militares y demás del país. Y en este sentido, señaladamente, el grado de compromiso, de palabra y de hecho, de esas fuerzas con la estrategia al Socialismo. De esta manera, no se pude, como se apresuran a sentenciar los medios de comunicación imperialistas, que el pueblo venezolano haya votado “No” al Socialismo cuando hace justamente un año apoyó abrumadoramente a Chávez con el programa de “Rumbo al Socialismo Bolivariano”.

No es, por tanto, un problema de “Socialismo si o no” sino de “Socialismo sí pero cómo”. Es un tremendo error o una manipulación interesada leer el resultado del referéndum como una negativa del pueblo venezolano a avanzar hacia el Socialismo. No era la cuestión del tránsito al Socialismo lo que quería resolver el referéndum, pues eso ya fue planteado y resuelto por el pueblo venezolano en las elecciones presidenciales de 2006, sino la vía de acceso rápido que proponía la reforma.

En este sentido, es de destacar que tras diez años de propaganda imperialista y estruendo de la oposición, más de cuatro millones de venezolanos han votado a favor de la reforma con plena consciencia de lo que suponía: acelerar y facilitar el tránsito al Socialismo. Esto es un capital formidable, que hubiera parecido imposible de construir en el tiempo y las condiciones en las que se ha hecho. Esto es la constatación más palpable de los éxitos y los triunfos de la Revolución, del avance en la concienciación del pueblo venezolano.

En el dilema que tiene ahora planteado la Revolución Bolivariana, el de construir una sólida vía al Socialismo, cobran especial importancia dos cuestiones íntimamente vinculadas: por un lado el problema de las estructuras intermedias, tanto políticas, como sociales y estatales, y los individuos que operan en ellas; y por otro, el problema de la dirección política del proceso.

En cuanto al primero, el problema de la escasez, lealtad y concepciones políticas de los cuadros y estructuras intermedias, es consustancial al proceso desde su origen. Pero se ha revelado determinante en el referéndum. Han sido decisivos a la hora de desmovilizar y cortocircuitar los apoyos de la Revolución y se han opuesto pasiva y sordamente a la reforma, pues entendían (correctamente, por otro lado) que sus posiciones de influencia corrían peligro si esta se aprobaba.

Las estructuras y cuadros intermedios son decisivos por su papel de conector entre la base de apoyo popular de la Revolución y la dirección del proceso, especialmente con el Presidente Chávez.

Si las estructuras y cuadros medios no funcionan como conectores, sólo queda recurrir directamente a la base popular para movilizarla, tal como se ha hecho en momentos clave del proceso. Y en esto Chávez juega un papel esencial. Por ello, su ausencia de una semana en plena campaña por compromisos internacionales, puede haber sido decisiva para el resultado final.

En cuanto al segundo, la ausencia de una Dirección Colectiva Unificada, tal como señalan el PCV y la JCV, lastra la capacidad de movilización de las fuerzas revolucionarias y no ayuda a clarificar y definir los objetivos y etapas del proceso.

El grado de cohesión de las fuerzas políticas revolucionarias sigue siendo escaso. La ausencia de la oposición en la Asamblea Nacional puede haber influido a la hora de destensionar a las fuerzas revolucionarias.

El proceso de formación del PSUV, que trataba de solventar el problema, parece, contradictoriamente, que lo ha agudizado introduciendo un elemento de tensión entre las fuerzas revolucionarias. Cabe destacar que el PSUV cuenta con más de 5 millones de solicitudes de afiliación. Si el conjunto de los solicitantes hubieran votado, el referéndum se habría ganado holgadamente.

En todo caso, para afrontar los procesos de construcción de una dirección política unificada y la consolidación de estructuras y cuadros medios revolucionarios, es necesaria la vigilancia frente al arribismo, el oportunismo y la infiltración.

4. En tercer lugar, y como efecto colateral positivo del resultado, señalar la reintegración de la oposición en el marco de la Constitución Bolivariana de 1999 y su plena aceptación de esta. Es de esperar, por tanto, una atenuación del uso de métodos ilegales y golpistas su parte, aunque sin renunciar del todo a ellos, fortaleciendo la vía política a la hora de confrontar con la Revolución. Sin embargo, es constatable que los apoyos de la oposición están estancados. Su única salida es tratar de erosionar y desmovilizar los apoyos sociales y políticos de la Revolución.

Los intentos por parte de la oposición de erosionar el bloque revolucionario en lo político ya han tenido sus primeras manifestaciones con la defensa del No a la reforma de PODEMOS. En lo social, las actuaciones de la oposición se han centrado en asimilar a cuadros descontentos con el rumbo socialista de la Revolución. Ahora, la oposición se apresura a usarlos de eje de una llamada a la “reconciliación nacional”, que es la idea fuerza del discurso tras el referéndum. Es el caso del ex Vicepresidente Baduel.

Esta línea es la que encierra mayor peligro, por la ya mencionada debilidad de los cuadros y las estructuras políticas y estatales, sobre todo la ineficacia de los aparatos del estado y porque estos elementos pueden aportar a la oposición una fuerza de apoyo sobre la que crecer y recuperar la hegemonía en los aparatos del estado, pérdida tras el golpe de abril de 2002, pero nunca quebrantada del todo.

Sin embargo, aun siendo cierto este peligro, no será una verdadera amenaza para el proceso mientras el apoyo decisivo de este siga intacto. Es ahí donde la Revolución puede encontrar nuevas fuerzas para volver a avanzar.

5. Las posibilidades de la oposición de erosionar el grado de cohesión y vinculación con la Revolución de su base de masas, los excluidos de los cerros, que son la fuerza principal de la misma, son casi imposibles. En este caso sólo es viable la desmovilización. Pero en esto, la iniciativa esta en manos de las fuerzas revolucionarias.

El reimpulso en el avance de la Revolución y su orientación socialista pasa por movilizar su amplísima base de apoyo, pues los sectores populares son el asiento decisivo de todas las victorias electorales de Chávez y el sector objetivamente más interesado en la profundización del proceso. Este reimpulso puede darse dentro de la actual legislatura presidencial, pues existen instrumentos constitucionales para ello, como la Iniciativa Legislativa Popular.

Pero para que las fuerzas revolucionarias consigan de nuevo ese nivel de movilización de sus apoyos populares, es imprescindible que se abra un proceso de clarificación, de autocrítica, dentro de la dirección del proceso.

Por tanto, la cohesión de las fuerzas revolucionarias, la movilización del apoyo popular de la Revolución y la exclusión de los elementos inseguros son claves para el reimpulso del proceso, en un sentido socialista.

En definitiva, la Revolución encara ahora la necesidad de construir el instrumento, desarrollar la dirección unificada y reimpulsar la participación y movilización popular suficientes como para edificar una vía firme, sólida, al Socialismo.

No es momento de plegar banderas y ceder terreno, de retroceder, sino de recuperar la iniciativa, de convertir la derrota en un revulsivo que vuelva a enardecer los apoyos y a clarificar los objetivos de la Revolución.

6. La Unión de Juventudes Comunistas de España reafirma su más absoluta solidaridad con la Revolución Bolivariana, desde la completa certeza de que las fuerzas revolucionarias sabrán sobreponerse de este revés, garantizar el avance del proceso y el rumbo al Socialismo.

Nuestro más sincero y profundo apoyo a nuestra organización hermana, la Juventud Comunista de Venezuela. Estamos convencidos de que tanto la JCV como el PCV jugarán un papel decisivo a la hora de afrontar los nuevos retos que encara la Revolución.

Rechazamos y condenamos las actuaciones y declaraciones de los medios de comunicación imperialistas, sobre todo los españoles, que mienten, manipulan y falsifican acerca de la realidad del proceso revolucionario.

Comisión Política

Unión de Juventudes Comunistas de España

Algunas reflexiones en torno a la descomposición de Izquierda Unida

1. Los acontecimientos en IU se precipitan. Las ultimas medidas autoritarias tomadas por el núcleo dirigente actual suponen el paso decisivo en la descomposición del proyecto.

El empecinamiento del grupo dirigente actual de imponer su criterio contra la mitad de la organización desde la pasada Asamblea, ha degenerado en tácticas de tierra quemada y golpes de mano rupturistas en la confección de las listas electorales.

En todo caso, la batalla por las listas es sólo otro episodio más del rosario de conflictos que atraviesan IU en todas y cada una de sus estructuras.

Pero no es el conflicto interno la causa fundamental de la descomposición de IU. El conflicto es el principal y más llamativo resultado de una contradicción política de primer nivel, una contradicción estratégica.

Se pierde demasiado tiempo analizando las correlaciones de fuerzas, la composición de las corrientes, las bandas, los pactos, las traiciones reales o supuestas, los cambios de posición, los giros tácticos, los regates cortos y demás miserias. Y eso no ayuda a explicar lo fundamental de la situación actual de IU y por tanto a actuar en consecuencia.

Es necesario desarrollar un análisis político-estratégico de la situación, que salga de una vez por todas de la maraña del cortoplacismo y del juego de acción-reacción en el que el núcleo dirigente de IU nos tiene convenientemente atrapados.

2. Esto no es ni más ni menos que otra vuelta de tuerca, la más salvaje y brutal de cuantas se hayan producido hasta la fecha, para imponer la estrategia del “juntos podemos”, del compromiso histórico. Para pasar de la estrategia de construcción de la alternativa a mendigar un lugar bajo el sol de una alternancia en el gobierno de la mano del PSOE. Para seguir administrando la miseria y gestionando la derrota.

Al entreguismo del núcleo dirigente se le suma el entrismo del PSOE, concretado en la pretensión de convertirnos en su reserva táctica de votos.

La confrontación fratricida abierta por el núcleo dirigente para asegurarse a cualquier precio, aunque ese precio sea la propia IU, la afinidad de los diputados que puedan salir el 9-M, es el último acto de la obra.

Todo proceso de integración, de cooptación de fuerzas alternativas por parte de las fracciones reformistas de las clases dominantes trata de arrastrar siempre a los cargos públicos. Así ha sido en todas las rupturas de la izquierda a lo largo de la Historia. Y así ha sido también aquí desde la transición.


Este no es, por tanto, un proceso reciente o nuevo. El proceso de descomposición de IU va parejo a su integración funcional en la estrategia del PSOE. Esto tiene precedentes que se remontan a la transición y que están también presentes a lo largo de la trayectoria de IU, primero para ver quién dirige el compromiso, luego para ver cómo.

La incapacidad de hacer realidad el proyecto original de IU, de adaptar los instrumentos a una estrategia de construcción de la alternativa, ha derivado en la imposición de la política del “juntos podemos” por la vía de los hechos y la neutralización o adaptación (a base de crisis y rupturas) de nuestras herramientas de lucha. Podemos rastrear este proceso en la trayectoria de Comisiones Obreras, en las crisis de Nueva Izquierda o en otras.

Esta claro, por tanto, que para el éxito de esta involución es necesario reventar el proyecto original, destrozarlo a golpe autoritario de hechos consumados. IU nació y se desarrolló en sus primeros años como una formación política de nuevo tipo con vocación y finalidad claramente alternativas. Solo reventando IU por dentro se puede imponer un proyecto de apoyo a cualquier precio de la alternancia PP-PSOE, rechazado por sucesivas asambleas y ajeno a la trayectoria y vocación originaria de IU.

En este contexto aparece claro el único objetivo que orienta la actuación del núcleo dirigente actual: convertir a IU en una formación orgánica y estratégicamente vinculada con el PSOE y los sectores de la oligarquía que representa.

Esta orientación consumará la conversión de IU en un tinglado compuesto fundamentalmente por redes clientelares y grupos de interés autónomos vinculados a políticos profesionales y cargos públicos, acompañados de algunos despistados, no pocos bienintencionados y demás afiliación reducida a la nada como sujeto activo dentro de la formación.

Lo demás deriva en buena medida de esto: la disputa entre los que pugnan por un sitio de privilegio en la interlocución con el PSOE, los necesarios ajustes de estilo (operaciones de conversión verde y demás) o la purga de elementos díscolos.

Los ropajes de esta operación han sido y son diversos: radicalismos, republicanismos, ecosocialismos, confusionismos, eclecticismos, etc. De todo esto se ha querido vestir a IU en tiempo record, desde una absoluta incomprensión de lo que el proyecto es.

A su vez, los recursos que se usan para edulcorar la cruda realidad son infinitos: puños en alto, vivas a la república, desfiles de pins y pegatinas, radicalismo verbal políticamente correcto (que queda de lo más encantador como cuota “alternativa” en los medios de comunicación amigos) etc. Pero ahí quedan las votaciones parlamentarias: LOE, Ley de Defensa, Memoria Histórica o más recientemente los PGE y el Canon digital. Más allá de guiños y gestos, de titulares y poses, la dependencia política, estratégica, con respecto al PSOE y la oligarquía (no olvidemos el papel de PRISA en las sucesivas crisis de IU) se constata día a día.

3. En la UJCE hemos analizado repetidamente este proceso.

En el artículo “Ante la situación de IU”, marzo de 2006, analizábamos la profundización de la deriva de IU y su integración funcional en la estrategia del PSOE con la inclusión de un miembro de IU en el grupo asesor del Ministerio del Interior.

En el Informe Político del CC de julio de 2006, valorábamos acuerdos como el de las federaciones como “una reedición de los viejos modelos de acuerdos ‘a la vieja usanza’, inútiles para el cambio general y que sólo servirían para gestionar la derrota.”

En el Informe Político del CC de noviembre de 2006 decíamos: “El año 2007, y puede que también el 2008, van a ser absolutamente decisivos para nuestro proyecto estratégico, para nuestro Partido y para nosotros mismos. No solo por las citas electorales que tendremos que afrontar, que también, sino porque las dinámicas puestas en marcha, de ruptura y desmantelamiento o de unidad y relanzamiento, que hoy se encuentran estancadas, a la espera del veredicto de elecciones, asambleas y congresos próximos, van a encontrar en este periodo su definitiva consumación. Debemos estar preparados.”

Y nuestro X Congreso, diciembre de 2006, afirmaba que “la validez del contenido esencial del proyecto está al margen de las mayorías coyunturales, la configuración actual o el devenir electoral de unas siglas. El proyecto estratégico, tal como lo hemos definido en multitud de ocasiones, es una línea política acertada (...) Si IU en su configuración actual quiere tener en alguna medida esperanzas de continuidad y viabilidad inmediata, esto pasa por hacer realidad de una vez por todas el cambio general, la propuesta unitaria de relanzamiento, que ponga en marcha el nuevo proceso de convergencia. En definitiva: que se constituya definitivamente como proyecto estratégico de alternativa al neoliberalismo desde la más amplia convergencia política y social”.

La realidad actual nos sitúa en las antípodas de esa situación.

4. Como se desprende de nuestros análisis, nosotros no defendemos unas siglas, sino un proyecto político, una estrategia política.

Seguimos defendiendo una estrategia de construcción de la alternativa al neoliberalismo y a la precariedad, de superación del marco constitucional, de apertura de un proceso constituyente por la III República con Democracia Participativa como vía al Socialismo.

Siempre hemos entendido que los instrumentos de lucha tienen que adaptarse a la estrategia. Pero no basta con adaptar el instrumento a la estrategia: hay que usar la herramienta para desarrollar la estrategia. Y en esto, PCE y UJCE tenemos que realizar un esfuerzo doble de adaptación.

De nada vale la táctica de defender posiciones para luego forzar acuerdos. Ya lo hemos visto en demasiadas ocasiones. La batalla de las listas es sólo el enésimo ejemplo. Esa táctica, siempre que se aplica, acaba destruyendo las fuerzas y la estrategia de la alternativa, en todos los terrenos y en todos los escenarios. Porque va pareja, de una forma u otra, del mantenimiento de modelos y dinámicas que nos han traído hasta aquí.

Por otro lado, la táctica de defender la posición se ha mostrado incapaz de movilizar al conjunto de apoyos internos con los que cuenta la alternativa. A estas alturas, es ilusoria toda expectativa de movilización interna por los conflictos de siempre y desde el discurso de siempre. Por ello es imprescindible poner en primer plano los elementos políticos y estratégicos de la posición que defendemos los sectores y organizaciones que apuestan por la alternativa. Desde la llamada a volver a poner en pie un proyecto de construcción de la alternativa y no desde la reiteración y repetición de posiciones y discursos superados y que nunca fueron puestos en práctica.

Los sectores y organizaciones que apostamos por la alternativa somos mayoría. Por ello, el PCE y la UJCE, todos los sectores alternativos de IU, estamos obligados a defender la estrategia y el modelo por el que IU se puso en pie y que ha sido ratificado por TODAS sus asambleas. Bien es cierto que, a base de fraudes y golpes de mano, se puede hacer con el amparo de las siglas de IU, como se esta haciendo ya, todo lo contrario a lo aprobado por las asambleas. Pero eso ya no será el proyecto que hace más de 20 años fundamos comunistas, socialistas, republicanos, independientes y activistas de movimientos sociales.

Este es el núcleo del debate. Esto es lo que hay que poner encima de la mesa, porque es lo que el núcleo dirigente actual esta empecinado en echar por la borda.

Comisión Política

Unión de Juventudes Comunistas de España

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